
Quizás muchos de ustedes, estimados lectores, se hayan imaginado alguna vez con lupa en mano, siguiendo las pistas de un crimen al mejor estilo Sherlock Holmes.
El caso de Eugenia Aguirre es un tanto parecido, pero fueron los programas televisivos sobre investigaciones del FBI los que despertaron su interés. “¡Waw, me encanta esto!” se dijo una noche, e inició las averiguaciones necesarias para comenzar los estudios en criminalística.
Esta catamarqueña de 23 años aseguró que “elegí la carrera incluso sin saber su nombre; existe una ignorancia muy grande al respecto. Se la conoce poco, por eso somos muy pocos también los que la estudiamos, y cuando lo cuento me preguntan ‘¿qué es eso?’; nadie sabe de qué se trata”.
Además de esta consideración sobre los pocos datos que hay acerca de la carrera, que tiene como fin investigar los hechos delictivos, Eugenia hizo énfasis en lo selectiva que puede llegar a ser. “No es para todos. Tenés que indagar mucho, analizar; siempre es tu ojo el que determina las cosas”. Esto es algo muy singular debido a que “no podés decir como en otras carreras, ‘sigo estudiando, sigo estudiando’, porque no podés equivocarte, no son respuestas que están en un libro”.
En tanto, al hablar de la manera en que son corregidos los alumnos, detalló que “es un 0 o un 10. Podés haber hecho 12 mil hojas, unas láminas ilustrativas espectaculares, una pericia bárbara, pero si concluís mal el trabajo tenés 0. Es así, igual que en un juicio, en sentido de que no te podés equivocar”.
Un aspecto atrapante de esta actividad fue descripto por Eugenia con gran pasión: “no existe el crimen perfecto, ¡no hay forma! Lo pueden planear durante años pero siempre alguna macana se mandan. Un pelito, una uña, una fibra de la ropa y se soluciona todo el crimen”.
Con un espíritu bastante emparentado con el de aquel detective inglés que siempre era acompañado por su fiel ayudante Watson, Eugenia nos contó que su interés por la documentología legal -especialización que cursa- nació porque “tengo el convencimiento de que como perito en documentología formada profesionalmente, y sobre todo con principios éticos, puedo ser una importante colaboradora de la justicia”.
Por ahora es probable encontrarse con esta futura “detective” por las calles de Córdoba.
Pronto, eso es seguro, Eugenia estará utilizando sus herramientas técnicas para aclarar incógnitas sin resolver de las tareas criminales realizadas en Catamarca. ¡A cuidarse, maleantes!
El caso de Eugenia Aguirre es un tanto parecido, pero fueron los programas televisivos sobre investigaciones del FBI los que despertaron su interés. “¡Waw, me encanta esto!” se dijo una noche, e inició las averiguaciones necesarias para comenzar los estudios en criminalística.
Esta catamarqueña de 23 años aseguró que “elegí la carrera incluso sin saber su nombre; existe una ignorancia muy grande al respecto. Se la conoce poco, por eso somos muy pocos también los que la estudiamos, y cuando lo cuento me preguntan ‘¿qué es eso?’; nadie sabe de qué se trata”.
Además de esta consideración sobre los pocos datos que hay acerca de la carrera, que tiene como fin investigar los hechos delictivos, Eugenia hizo énfasis en lo selectiva que puede llegar a ser. “No es para todos. Tenés que indagar mucho, analizar; siempre es tu ojo el que determina las cosas”. Esto es algo muy singular debido a que “no podés decir como en otras carreras, ‘sigo estudiando, sigo estudiando’, porque no podés equivocarte, no son respuestas que están en un libro”.
En tanto, al hablar de la manera en que son corregidos los alumnos, detalló que “es un 0 o un 10. Podés haber hecho 12 mil hojas, unas láminas ilustrativas espectaculares, una pericia bárbara, pero si concluís mal el trabajo tenés 0. Es así, igual que en un juicio, en sentido de que no te podés equivocar”.
Un aspecto atrapante de esta actividad fue descripto por Eugenia con gran pasión: “no existe el crimen perfecto, ¡no hay forma! Lo pueden planear durante años pero siempre alguna macana se mandan. Un pelito, una uña, una fibra de la ropa y se soluciona todo el crimen”.
Con un espíritu bastante emparentado con el de aquel detective inglés que siempre era acompañado por su fiel ayudante Watson, Eugenia nos contó que su interés por la documentología legal -especialización que cursa- nació porque “tengo el convencimiento de que como perito en documentología formada profesionalmente, y sobre todo con principios éticos, puedo ser una importante colaboradora de la justicia”.
Por ahora es probable encontrarse con esta futura “detective” por las calles de Córdoba.
Pronto, eso es seguro, Eugenia estará utilizando sus herramientas técnicas para aclarar incógnitas sin resolver de las tareas criminales realizadas en Catamarca. ¡A cuidarse, maleantes!
Patxi Uribe

